Verano en 4 tiempos

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La temporada cálida del año enciende motores y, si bien, el color continúa siendo directamente proporcional al armario estival, las tendencias de reivindicación social siguen poniendo nuevas claves en el armario.


1. DE OCCIDENTE A ORIENTE

Venimos de tres temporadas seguidas, en las que el folk se enfocó en el Viejo Oeste, tapizando al look de flecos, almillas, chalecos, sombreros, tejidos geométricos y las grandes emperatrices de las pasarelas: las botas tejanas. Pero por estos días, la caravana del glamur frena en seco y cambia de rumbo, haciendo de la bohemia de Oriente Medio la imprescindible para recibir el verano. Flores pequeñas, patrones de paisley o cachemir, lazos (propios del atuendo budista) y todo ornamento alusivo a las tradiciones y la artesanía de oriente reinventan el look nómada.

Fotos: Cortesía
2. SASTRERÍA LIVIANA

Y además de estar cortada en textiles ligeros (ideales para conservar el glamur en las más altas temperaturas), como el lino, esta se enfila en una tendencia más seductora, reveladora y despreocupada de los códigos de género. De ahí que el estilo andrógino reciba al verano con dotes fetichistas y seductores mediante trajes de chaqueta con hombros severos y pantalón de pinzas ajustado con doble cinturón. La ecuación la completa la blusa que pisa fuerte mediante un escote agudo, bien sea para refrescar o revelar más piel y jugar con las normas de género en el armario.

Fotos: Cortesía
3. VOLÚMENES XL

Lo tenemos claro: el imperativo para recibir al verano es la frescura. Y también sabemos que no todas reciben el verano, con el armario abierto de par en par para un traje masculino (por más piel que deje descubierta, en la medida de las posibilidades sartoriales). Por eso, el juego de volúmenes será otra clave estival, gracias a la distancia entre el textil y la piel que se logra mediante la sobredimensión de los patrones. Las formas abultadas y redondeadas, con aires nostálgicos del futurismo de André Courregès –reinventado por Isabel Marant y por Olivier Rousteing para Balmain– pisan fuerte en dupla con textiles de efectos metálicos ideales para la noche, mientras que, en tonos claros, como el blanco, crean una imagen vanguardista y a la vez volátil, ideal para el día.

Fotos: Cortesía
4. PLISADOS

Sin duda, serán los favoritos de la gran mayoría pues van saliendo del armario romántico y se enfilan en un estilo más minimalista y vanguardista, al estilo del zen y del origami japonés. Si bien han sido empleados como herramientas del glamur excesivo (son los imprescindibles del apogeo estético de los ochentas), estos días los textiles mate y de colores neutros, como el gris y el nude, le dan esa sazón justa de diseño y diferenciación a cualquier prenda o vestido de silueta limpia.     

Fotos: Cortesía
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