La moda sin género

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Fotos: Inexmoda y tomadas de internet

El genderless es un movimiento que está tomando mucha fuerza por las implicaciones sociales que tiene y el cambio de mentalidad que conlleva. No se trata de hacer ropa de hombre o de mujer, sino simplemente en hacer ropa para cualquier tipo de individuo.

“Hombre con hombre, mujer con mujer, del mismo modo y en sentido contrario”, cuando recordamos esta frase no podemos dejar de sonreír y pensar en la respuesta de una reina de belleza que se volvió célebre al decirla en plena ceremonia de coronación por lo absurdo que sonó en ese momento. Pero podíamos traerla a la escena nuevamente para hablar sobre genderless, un movimiento que se está tomando la moda y que más que una tendencia es un cambio de paradigma que tiene que ver con política, cultura y, obviamente, lo social.

Esto no es nuevo. La moda sin género ha sido propuesta desde el siglo pasado por diseñadoras de la talla de Rei Kawakubo o Ann Demeulemeester. Sin embargo, lo nuevo es que esta vez trae una carga mucho más profunda en la medida en la que estamos hablando que la sociedad está dejando de diferenciar lo masculino de lo femenino. Y la moda no se podía quedar atrás. Hace unos años se hablaba de mujeres adoptando ropa de hombre o viceversa, pero este movimiento simplemente no estigmatiza qué es para quién, sino que busca ofrecer prendas que no estén pensadas para los diferentes géneros, sino en los individuos que la van a llevar.

Este nuevo acercamiento a la moda genderless empezó de una manera mucho más radical en 2016 liderado por el creador Nicolas Ghesquière como director artístico de Louis Vuitton. El francés escogió a Jaden Smith, hijo del actor Will Smith, como protagonista de una campaña para la prestigiosa marca de lujo donde aparecía vestido con una falda plisada. La idea era mandar un mensaje en el que se hablara de vestir prendas que históricamente se definen como femeninas de una manera natural y sin entrar en prejuicios de ninguna especie. Smith fue perfecto para esto porque es un icono de moda que en su cotidianidad usa este tipo de prendas y de ahí que no tuvo ningún recato en usarla en una campaña que se volvió viral rápidamente por su “irreverencia”.

Desde ahí se empezó a hablar de algo que ha estado reservado al mundo de algunas comunidades marginadas y sobre lo que existe una especie de tabú: utilizar prendas identificadas para un sexo como parte natural del ropero de cualquier sexo. La moda evolucionó un poco más sobre el concepto y vio aquí una oportunidad de sacar prendas que no estuvieran asignadas a los estantes de la ropa masculina o femenina, sino que fueran pensadas simplemente en individuos, sin importar el género.

Muchas marcas han entrado en esta onda y buscan diseñar colecciones que no estén pensadas en los masculino o en lo femenino, sino en materiales, colores y siluetas únicamente. Esto ha sido un reto para muchos porque han tenido que entrar en procesos creativos diferentes.

Un fenómeno social

La diferencia con el término unisex de los años ochenta o con la androginia de los noventa, es que este movimiento del no género pretende que el tema realmente no lo sea. Es decir, que podamos evolucionar tanto en el concepto que se convierta en parte de la cotidianidad de la sociedad para acabar con discriminaciones y prejuicios. La moda es un buen vehículo para romper paradigmas de modo tal que marcas y diseñadores puedan tener colecciones en las que no se hable de hombres o de mujeres, sino de individuos. Un hombre se puede sentir muy cómodo con una falda sin pensar en temas que tienen que ver con su sexualidad o con su masculinidad; en mujeres la cosa es un poco diferente porque históricamente han usado muchas prendas llegadas del ropero masculino sin que esto determine su feminidad. Es el caso del famoso esmoquin de Yves Saint Laurent, quien logró apropiarse de una prenda muy masculina convirtiéndola en un verdadero objeto de deseo para las mujeres. Pero cuando se habla de genderless el tema es mucho más profundo. Lo que busca el movimiento es que desde el origen no se diseñe pensando en el género, sino simplemente en la necesidad, la comodidad y en otros ingredientes más pertinentes con la moda misma.   

Y la tendencia actualmente cubre muchos más momentos que atraviesan varias disciplinas. Por ejemplo, ya no se está catalogando por género ciertas cosas, como algunas justas deportivas e incluso algunos premios de música, como los MTV, donde se entregó una categoría sin género.

Todo esto es muy importante porque invita a que no se estigmatice a los individuos desde que nacen. Es decir, que por ser mujer hay que jugar a las muñecas y por ser hombre a los carritos y cosas así. Se habla de individuos únicos donde lo importante es el ser y no el deber ser.

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