Hermoso cañaguate florecido…

Compártelo en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Fotos: Cortesía Hernán Zajar

Como diría el vallenato de Celedón, el diseñador Hernán Zajar se inspiró en el tradicional árbol para presentar una colorida colección que evoca pasajes de su infancia en Mompox.

La casa de su infancia en Mompox donde creció fue el punto de partida de una colorida colección que presentó Hernán Zajar en el marco del Festival de Jazz de la bella población costeña. Como ya es tradición en él, su cita anual en el lugar que le trae más recuerdos de su vida, es un buen motivo para presentar su trabajo, siempre con esa inspiración caribe que lo acompaña.

Con el bello paisaje del macondiano lugar, a orillas del Río Magdalena, Hernán Zajar presentó “Las Cañaguateras”, una colección que evoca varios pasajes de su niñez y que fue bautizada así por el árbol que florecía al frente de la casa de su tía Ana y que él veía a través de la ventana.

Zajar también pintó esas baldosas de esa casa de infancia donde aprendió a caminar y lo hizo de la mano de un artista momposino, quien recorrió sus pasos con su pincel para plasmar todo lo que el diseñador le pedía. También se inspiró en la Plaza de mercado y en varios de los productos que se consiguen allí y que veía como llevaban los campesinos en bolsos tejidos en crochet.

El diseñador mezcló varias técnicas que ha ido acumulando a lo largo de su carrera y por eso también se fue a otros lugares del país como Boyacá, cuyos artesanos hicieron las prendas en macramé o a Lorica, donde los tejedores ensamblaron varios canastos inspirados en lo que llevaban a la plaza de mercado y que tejieron con fibras de junco traídas de Santander.

La colección, como ya es tradición en el diseñador costeño, es muy colorida, llena de estampados y muy alegre. El amarillo que, además terminó convertido en dorado, fue uno de los colores predominantes por su inspiración en la flor del cañaguate. Igualmente, recurrió a diversas texturas con las que enriqueció su propuesta que, como ya es conocido en él, no escatima en materiales, tejidos y mucho menos en tonalidades.

Esta vez hizo especial énfasis en las mangas y en los hombros, con algunos boleros para darle ese toque muy femenino que nunca falta en sus colecciones. Al ver una colección de Zajar siempre se puede ver ese caribe que corre por sus venas, al igual que el uso de una paleta de tonos que se pasea por varias gamas, pero que siempre tiene una razón de ser y una forma muy certera de mezclarse. Sus estampados, muchos hechos a mano con el trabajo en conjunto de artistas de su región, se convirtieron en ese viaje mágico que siempre logra Zajar para narrar su historia y descubrir que la alegría no se puede perder nunca. Zajar es otro de nuestros diseñadores FROW. 

Compártelo en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Bitnami